viernes, 30 abril 2010
El repiqueteo de todos los campaniles de Venecia resuena en canales y pazos de la Serenísima República una mañana del año de 1739 y, como en un teatro barroco, se alza el telón de este melodrama para música en el que todos los personajes parecen esconder sentimientos e intenciones tras una blanca máscara de Carnaval.